ENTREVISTA A SANTIAGO

Entrevista a Santiago Pérez – Pionero de la agricultura ecológica en Asturias



Hablar con Santiago Pérez es hablar con la tierra. Nacido en 1933 en Lavio, en el concejo asturiano de Salas.

Santiago lleva toda una vida dedicada al campo. Comenzó en la ganadería, como era costumbre en su generación, pero con el tiempo encontró su verdadera vocación en la huerta. Hoy, desde su finca en Pruvia (Llanera), sigue cultivando con la misma pasión que hace décadas, pero con una convicción que lo ha convertido en todo un referente: la agricultura debe ser ecológica.


Santiago fue el primer agricultor ecológico de hortalizas en Asturias. A mediados de los años 80 decidió abandonar el uso de productos químicos y apostar por una forma de cultivo más respetuosa con la salud de las personas y del medio ambiente. Se formó con agricultores de otras regiones, impulsó cooperativas y redes de consumo local, y fundó Ecoastur, el primer puesto de productos ecológicos en el Mercado del Fontán de Oviedo. Además, ha impartido cursos y talleres durante décadas, ayudando a muchas personas a iniciarse en el cultivo ecológico y a vivir del campo.


Hoy, con más de 90 años, Santiago sigue trabajando su tierra, cosechando hasta 30 cultivos diferentes a lo largo del año, y repartiendo cajas de verduras a domicilio en el centro de Asturias. 

Su filosofía es clara: “somos lo que comemos”, y por eso apuesta por alimentos frescos, sin químicos, cultivados con mimo y recogidos en el punto justo. Pero más allá de la producción, su mirada va siempre un paso más allá: cree que la huerta puede ser una herramienta para unir a las personas, cuidar la salud y reconstruir el vínculo con la naturaleza.


En esta entrevista, Santiago nos comparte su experiencia, su visión del presente y del futuro del campo, y su mensaje para las nuevas generaciones: que la agricultura ecológica no es solo posible, sino también necesaria.


1. ¿Qué te motivó a dedicarte a la  ecológica y cómo empezaste?

Yo nací en una familia ganadera, como casi todo el mundo en Asturias en aquella época hablo de 1933. Por entonces, lo que más había eran vacas; huertas había muy pocas. Pero con el tiempo me fui aficionando a la huerta, sobre todo porque a mi mujer le gustaba mucho vender, y a mí también me atraía cultivar. Así empezamos, plantando lechugas y cuatro cosas más de las pocas que se usaban antes, que no había tanta variedad como ahora.


Poco a poco me fue gustando más y más. Me di cuenta de que se le podía sacar rentabilidad, incluso más que a la ganadería, así que la fui dejando para centrarme en la huerta. Aparte de eso, yo también trabajaba en la fábrica, pero cuando vives cerca del campo, siempre se encuentra un rato para dedicarle tiempo. Así fue como empecé, poco a poco, compaginando trabajos, pero con cada vez más pasión por la agricultura




2. ¿Crees que se puede vivir bien del campo hoy en día?

Hombre… vivir bien del campo hoy en día no es imposible . 

Ahora mismo hay más recursos que antes.  Yo creo que eso es fundamental: formarse, hacer algún curso, aprender sobre el manejo del suelo, el calendario de cultivos, el riego, las enfermedades… No empezar a lo loco, porque si vas sin saber, pierdes tiempo, dinero y hasta la ilusión. Y la verdad, las cosas no son tan difíciles si uno se lo toma en serio desde el principio.


Yo empecé  aprendiendo poco a poco, pero hoy una persona que quiera de verdad dedicarse al campo puede hacerlo mucho mejor desde el principio si se prepara un poco. Y te digo más: vivir del campo también puede ser una forma de vida muy gratificante. Estás al aire libre, comes lo que cultivas, trabajas por tu cuenta, sin jefes ni relojes... Eso vale mucho.

Así que sí, se puede vivir del campo, pero hay que tener ganas, paciencia y cabeza. Y si encima te gusta, entonces ya tienes mucho ganado.






3. ¿Crees que una persona joven podría vivir del campo hoy en día?

Sí, yo creo que una persona joven sí puede vivir del campo, pero tiene que ir con cabeza. Hoy en día hay más medios, más información y también más oportunidades para formarse. Aquí mismo tenemos una ingeniera agrónoma, y yo pienso que sería muy bueno que quien quiera empezar hiciera aunque sea algún curso básico, que se entere bien de cómo va todo, de cómo está el mercado, qué cultivos dan más rendimiento, cómo llevar bien una finca… porque no se puede empezar a ciegas.


Se aprende todo a base de prueba y error, pero ahora ya no hace falta perder tanto tiempo, porque hay herramientas, asesoramiento, incluso ayudas para empezar. Eso sí, hay que ser constante y tener claro que esto no es fácil. No es plantar y ya está. Es trabajo de todos los días: sembrar, regar, cuidar, cosechar, vender…


Pero si de verdad te gusta el campo, y estás dispuesto a dedicarle tiempo y esfuerzo, claro que se puede vivir de él. Y además, se vivir bien .


4. ¿Cómo ves la agricultura ecológica?

Hombre, para mí lo tengo muy claro: la agricultura debe ser ecológica. No es solo una moda ni una alternativa; es una necesidad, porque está directamente relacionada con nuestra salud. Si queremos alimentarnos bien y cuidar el entorno al mismo tiempo, no hay otro camino.


Yo hablo como agricultor y como consumidor, porque llevo muchos años en esto, y he visto la diferencia entre hacer las cosas de forma convencional, con químicos, y hacerlas de manera natural, respetando los ciclos de la tierra. La agricultura ecológica es más exigente, sí, pero los resultados se notan: en el sabor, en la calidad, y en cómo responde el suelo con el paso de los años.


Además, aquí mismo  tenemos recursos muy valiosos : el futuro pasa por lo ecológico. No podemos quedarnos atrás.


Y te digo una cosa más: ahora que se acerca la feria el 8, 9 y 10 de agosto aquí en Llanera es buen momento para reflexionar. No solo hay que pensar en lo que queremos tener, sino en lo que ya tenemos. Esta tierra tiene potencial para tener una de las mejores huertas de España. Tenemos el clima, el agua, la tierra fértil… solo falta aprovecharlo bien, con cabeza y respeto por la naturaleza.


5. ¿Cuántas hectáreas crees que son necesarias para tener una huerta y vivir de ella?

Yo creo que una hectárea, ya para una persona trabajar una hectárea tiene que tener algo, maquinaria, si no ya no tiene tiempo bastante sentido trabajarla, tienes que trabajarla, tienes que cuidar los cultivos, tienes que venderlo.

En fin, pero la huerta no necesitas mucho terreno.


6. ¿Crees que es necesario un invernadero para cultivar en Asturias?

Sí, por supuesto. Un invernadero es casi imprescindible, sobre todo si quieres tomarte la huerta un poco en serio y no depender tanto del clima, que aquí en Asturias ya sabemos cómo es: mucha humedad, muchas lluvias y, a veces, temperaturas que no ayudan nada a ciertos cultivos.

Además, si quieres producir algo más delicado o con mejor presentación para vender en el mercado, el invernadero te garantiza que va a llegar en mejor estado. 

Y no hace falta que sea un invernadero grande ni caro. Con uno pequeño ya puedes cultivar unas cuantas cosas que te dan rendimiento y que al aire libre no tirarían igual. Incluso para autoconsumo, te soluciona mucho.


7. ¿Quién crees que debería organizar la agricultura?

Pues mira, yo creo que los primeros que tendrían que empezar a organizar la agricultura son los ayuntamientos. Al final, son la administración más cercana a la gente.

Pero no solo se trata de ceder terrenos. Los ayuntamientos también pueden  coordinar mejor a los productores locales, crear redes de apoyo, o fomentar el consumo de cercanía, por ejemplo en comedores escolares o mercados municipales.

Eso no quiere decir que el resto de administraciones no tengan nada que hacer. Si desde el propio concejo no se cree en la agricultura como una vía de futuro entonces no se va a avanzar. En cambio, cuando el ayuntamiento se involucra, se nota: hay más oportunidades y más gente joven que se anima .

Para mí los ayuntamientos tendrían que ser los primeros en organizar la agricultura, porque tienen los medios y están lo suficientemente cerca como para saber lo que de verdad se necesita.


8. ¿Qué tienes ahora para vender en la huerta?

Ahora mismo estoy con el tomate, que ya está en plena producción. También tengo lechuga, espinaca, puerro, zanahoria, cebolla, patatas, calabacines, fréjoles... un poco de todo. La huerta está bastante surtida en esta época, que es de las más productivas del año.


La verdad es que, con una buena planificación, se puede tener producto todo el año. Yo calculo que entre lo de invierno, lo de primavera y verano, puedes llegar a tener unas treinta variedades distintas sin problema: remolacha, acelga, escarola, repollo, brócoli… Y además, con un sabor que no tiene nada que ver con lo que se compra por ahí.


Porque esa es otra: el sabor. Aquí lo que cultivamos sabe distinto. No solo por la variedad o porque sea ecológico, sino porque la tierra que tenemos es muy buena y porque recogemos las cosas en su punto justo. No es lo mismo cortar una lechuga por la mañana y comértela al mediodía, que una que lleva una semana dando vueltas por cámaras o furgonetas.


Y si algún día queréis acercaros por aquí, encantado de enseñaros la huerta. Podíamos hacer unas jornadas para que la gente vea lo que se puede conseguir con un poco de cuidado y respeto por la tierra. Es que incluso el olor y el color de las verduras cambian cuando están bien cultivadas y recién cogidas. Eso, quien lo prueba, lo nota enseguida.



9. De cara a la próxima estación, ¿qué es lo que tendréis?

Pues mira, ahora mismo estamos en una época clave, porque es justo el momento de preparar la huerta para el otoño y el invierno. Lo que sembremos o trasplantemos ahora es lo que vamos a estar recogiendo en los próximos meses. Así que, si alguien quiere aprender o iniciarse, este sería un momento perfecto para hacer un curso o acercarse a ver cómo se organiza una rotación bien hecha.


En esta próxima estación vamos a plantar repollo, coliflor, brócoli, col de Milán, col rizada, lombarda… todo lo de la familia de las crucíferas, que aguantan bien el frío. También pondremos puerros, espinaca, acelgas, escarolas y otras hojas que tiran bien en climas frescos como el nuestro. Incluso zanahoria y remolacha si se siembran ahora, todavía llegan a salir bien.


Y no hay que olvidarse de abonar bien y preparar el terreno, porque lo que hagas ahora es lo que te da resultado después. Además, si lo haces con cabeza, puedes seguir cosechando durante casi todo el invierno. En esta tierra, con la humedad y temperaturas suaves que tenemos, no hace falta dejar la huerta parada.


Así que sí, tenemos mucho por delante. Y quien tenga interés, que no espere más, que se venga a ver cómo lo hacemos. Porque además de cultivar alimentos, esto también va de compartir conocimientos, que es como más se aprende.











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